Articulo 9 – La Figura del Educador Social en la Intervención Especializada

LA FIGURA DEL EDUCADOR SOCIAL EN LA INTERVENCIÓN ESPECIALIZADA

La Educación Social y más específicamente el trabajo de Educador siempre se ha asociado a conceptos como inadaptación, marginación, conflicto social, sujetos o grupos en situación de riesgo, etcétera, etcétera, etcétera. También se asocia a la ciencia educativa informal y no formal.

La división de la educación en formal, informal y no formal es una taxonomía gestada desde el propio marco disciplinar de la pedagogía, donde quedan bien definidas cada una de las tres y la Educación Social encuentra su marco de actuación. En la realidad, las líneas divisorias que separan los tipos de educación no son muy claras.

El trabajo del Educador en el  centro de menores Proyecto Cysne es de vital importancia para el buen funcionamiento, ya que los espacios educativos no están claramente definidos. Visto desde fuera pudiera parecer que es una tarea sencilla, donde el único cometido es el mero acompañamiento del menor en las tareas diarias, que cualquier persona que tenga una cierta edad puede realizar el trabajo, que la experiencia es suficiente.

También se cae en el error al pensar que la tarea del educador en el centro se rige por la improvisación, por la no planificación de tareas y actividades. Sólo hace falta un horario y el educador se encarga de que lo cumplan.

La tarea del educador en un centro requiere de formación, planificación, programación y evaluación. Generar espacios educativos en cualquier tarea cotidiana a través de la planificación. Las actividades diarias más simples se convierten en espacios perfectos donde poder intervenir con el menor. A través de la cotidianidad conoce, comprende y crea los vínculos necesarios para una adecuada intervención. El educador debe convertirse en una persona de referencia, en un confidente con el que compartir los buenos y malos momentos. Su esencia radica en la relación que forma con el menor, en la formación de un vínculo afectivo, que se genera en el día a día. Sin una adecuada planificación, nunca sería posible encontrar esos espacios que permitan formar un vínculo afectivo.

El Educador tiene que buscar aquello que verdaderamente pueda ser útil para el menor, previniendo de aquello que pueda satisfacer o justificar la actuación del mismo. Tratar de negar la posible actuación de un menor o condenarla en exceso puede alejarnos de nuestro verdadero objetivo. Trabajar a partir de las experiencias elegidas por el menor, no en las provocadas por el educador. El feedback necesario para la formación del vínculo nace en las decisiones que toma el menor. Es a partir de ahí donde el educador conoce, comprende y aprende de él, para poder llevar a cabo una intervención positiva.

Tan importante es el vínculo que debe crear el educador con el menor, como con el resto de compañeros. Tener una buena sincronía entre todos los educadores y resto del equipo técnico es esencial para un buen trabajo en equipo.

El Educador es una figura clave en la intervención con los menores en el  centro de Proyecto Cysne. Experimenta toda clase de vivencias con ellos, tanto en el centro como en las diferentes actividades que se llevan a cabo fuera. Sonrisas, lágrimas, abrazos, juegos, buenos momentos y malos momentos, hacen que el menor vaya avanzando en la adquisición de las habilidades necesarias para su buen desarrollo vital.

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