Artículo 10 – LA VIOLENCIA FILIO-PARENTAL

LA VIOLENCIA FILIO-PARENTAL

 

La violencia es algo común a todas las especies, en las distintas culturas y sociedades, la condena y la permisividad, varía desde grandes extremos. Dentro del mundo de los jóvenes, de los adolescentes, en la sociedad española nos encontramos que los niveles de violencia han aumentado, concretamente, en violencia de pareja, violencia escolar y violencia filio-parental (VFP).

¿Estos tipos de violencia son exclusivos del Siglo XXI? En concreto la violencia de hijos a padres, ¿no ha existido hasta ahora? Desde antaño este tipo de violencia esta de manifiesto, aunque la sociedad y el momento han reducido su visibilidad. Actualmente, aun, en diferentes culturas y países, la vergüenza a declarar este tipo de violencia y la búsqueda de ayuda para la misma, atrapa a estas familias y promueve el estigma para este tipo de jóvenes.

Aun sin ser demasiado visible, la VFP está en aumento, en un alarmante crecimiento. Para poder hacer frente a esta lacra, es imprescindible el trabajo en red, la conciencia social, generar políticas de prevención, tratamiento y protección para estos usuarios y sus familias.

La variedad de tipos de familias y usuarios que tienen estas dificultades en casa, es enorme, se ha dejado atrás el tópico de que este tipo de violencia solo se observa en familias disfuncionales, desestructuradas o de bajo nivel socioeconómico y cultural.

¿Qué sabemos de este tipo de jóvenes? ¿Y de sus familias?

Los jóvenes que utilizan la VFP suelen encontrarse fuera de la realidad, necesitan, buscan conectarse con otra realidad, no les gusta la suya o no son capaces de gestionarla y tratan de escapar de sí mismos. En este tipo de jóvenes, los sentimientos de soledad son muy habituales. Aun pareciendo adultos, estos jóvenes no dejan de ser niños, no saben que quieren y tratan de encontrar su identidad, quienes son. Nuestro trabajo no es ahorrarles realidad sino enseñarles a manejarse en ella.

 

 

Las familias no dejan de ser ejemplos, modelos para ellos. Es importante no dejar espacios por los que ellos puedan entrar sin que los vean y marcar bien los límites, que a su manera, los jóvenes, piden sin cesar. Es importante expresar afecto desde la norma, así como hacer uso de una comunicación sana y tener presente el rol de autoridad. Es fundamental ser firmes y asumir las consecuencias, la aplicación de las normas y los límites no puede depender del estado de ánimo de los padres. La norma les da seguridad y tranquilidad, tanto a los jóvenes como a los padres. La importancia no se encuentra exclusivamente en hacer uso sino en mantenerlo en el tiempo, esto hará que los jóvenes se sientan atendidos, valorados, en definitiva dignos y tenidos en cuenta.

Por esta razón, entendemos que la VFP es una cuestión familiar, los jóvenes son el síntoma de que hay algo que falla en la familia, todos son responsables de lo que ocurre y al mismo tiempo, capaces para poder hacer algo diferente. Y siempre hay que tener en cuenta una cosa, aunque parezca que lo único que prima son las emociones desagradables, el malestar, el miedo, el dolor, siempre hay algo en común, todos los miembros de alguna manera se aman los unos a los otros y esto hace que seamos capaces de poder aprender, cambiar y evolucionar.

Para finalizar, este tipo de violencia está a la orden del día, existen numerosas entidades que intervenimos en este sector, es fundamental poder trabajar conjuntamente para generar fuerza y poder dar una mejor atención a todas las familias.

 

Fdo.: Clara Molina Pérez

Directora Proyecto CySNE

Asociación Albores de Murcia

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