Artículo 12 – Las familias violentas

No podemos  hablar de familias violentas sin tener en cuenta el afecto, ¿paradójico?; la falta de sensibilidad y calidez es precisamente lo que ayuda a mantener la violencia de éstas familias. De ahí la importancia de que como profesionales, tengamos que ser sumamente cuidadosos y tener como principio fundamental, no dañar. Nuestro objetivo debe versar en proporcionar a las familias otras pautas, otras formas de relación, más funcionales, más útiles y sanas, cuantos más recursos tengan, menos probable es que ejerzan la violencia, como decía William Goode, la violencia es el último recurso cuando todos los demás han fracasado o están ausentes. Para ello, y retomando el tema del afecto, es fundamental tratar de permitir espacios donde la familia pueda desarrollar una consideración positiva de ella misma y de sus miembros. Solo si existe respeto podrá haber negociación.

 

Bajo nuestro punto de vista, vamos a tratar de aportar otra forma de ver a los agresores, ya que nosotros, junto con otros muchos autores, como Salvador Minuchin, creemos que quizá aquel que comete actos violentos se ve a sí mismo como víctima y no tanto como agresor. Es habitual que en este tipo de familias los miembros tengan la sensación de estar atrapados, por lo que es importante encontrar la manera de reajustar el sistema familiar para intentar que éste proporcione opciones más libres y no tan restringidas. Así es necesario tener en cuenta otras muchas variables que pueden estar influyendo en las dinámicas violentas, como la etapa del ciclo vital de cada miembro, la herencia violenta transgeneracional, el contexto, la experiencia y el vínculo. Una vez hecho un análisis global y al mismo tiempo, específico para cada familia, se podrán crear otras formas de relación y no hacer de la violencia el mecanismo básico y esencial.

 

Cuando nos encontramos con esta tipología familiar, es habitual observar a unos padres incapacitados y unos hijos perdidos. Es importante ayudar a los padres a recuperar la capacidad de ser padres antes de que tengan que hacer uso de denuncias o violencia, así como tratar de fortalecer o establecer fronteras familiares para que sean más firmes y funcionales, y así poder proporcionar espacios de comprensión sobre la responsabilidad de cada uno sobre sí mismo.

 

Desde el Equipo Profesional de Proyecto CySNE tratamos constantemente de concienciar y enseñar a las familias a manejar más eficazmente sus recursos, así como usar los recursos comunitarios y públicos lo mejor posible, ya que aquellos que no saben hacer un buen uso de los mismos, son más vulnerables a la tensión y por tanto, a recurrir a la violencia como mecanismo de solución de conflictos o dificultades.

 

Por Clara Molina Pérez

Directora Proyecto CySNE

Por favor sigue y haz clic en Me gusta:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *