El acoso escolar o bullying: un problema creciente en la sociedad actual. Cómo detectarlo y pautas para actuar ante esta situación

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El primero en realizar estudios de investigación sobre el bullying o acoso escolar fue el psicólogo sueco Dan Olweus. Olweus comenzó a analizar este tipo de conflictos en los años 70 y lo definió así: «un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos. En esta situación se produce también un desequilibrio de fuerzas (una relación de poder asimétrica): el alumno expuesto a las acciones negativas tiene dificultad para defenderse y en cierto modo está desvalido frente a quienes lo hostigan».

Según Olweus y otros especialistas, para determinar que existe acoso escolar es muy importante tener en cuenta que tienen que estar presentes tres factores: persistencia en el tiempo, intencionalidad y desequilibrio de poder. Sin estos tres elementos no se puede determinar que exista bullying porque en ocasiones se producen situaciones de conflicto entre estudiantes, pero son puntuales o aisladas. Esto hace también más difícil tanto a los profesionales como a los alumnos poder diferenciar la existencia de una situación de acoso escolar o saber si se trata de un hecho conflictivo aislado. Es muy importante que toda la comunidad educativa tenga claro cuando se está produciendo una situación de bullying para poder actuar en consecuencia.

Asimismo, el acoso escolar es un problema social al que hay que prestar cada vez mayor atención, tanto por parte de padres y educadores como por parte de los profesionales de la educación. Según la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, «el acoso escolar o bullying ha crecido en la mayoría de las escuelas primarias y secundarias de ESPAÑA desde el dos de mayo de 2016 al 2 de mayo de 2017, destacándose por un agravamiento en la intensidad de los ataques y en la agresividad sin límite de los chicos». Así, de acuerdo con el estudio que elabora el Observatorio para España de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, entre noviembre de 2016 y noviembre de 2017 ha habido 1.475 casos graves de acoso escolar, lo que supone un aumento del 20% en un año. Este estudio arroja datos preocupantes para la Región de Murcia, ya que se sitúa entre las comunidades con más casos graves de bullying, junto a Madrid, Cataluña y Andalucía.

Por otro lado, la Fundación Mutua Madrileña en conjunto con la Fundación ANAR ha elaborado el III Estudio sobre acoso escolar y ciberbullying según los afectados, que desvela datos alarmantes. Según este estudio la edad media de comienzo del acoso escolar se sitúa en torno a los 10 años y las víctimas de 10 años o menos constituyen un 43,7% de los casos, casi la mitad. Por su parte, la edad de los agresores se encuentra en torno a los 11 años, por lo que normalmente son poco mayores que las víctimas y según el estudio «resalta la cercanía física de los agresores y las víctimas, que conviven en el mismo aula y tienen edades similares». Con respecto a la gravedad del acoso escolar, el 97% de las víctimas sufre acoso escolar de una gravedad «media» o «alta». El acoso escolar, como su nombre indica, se produce sobre todo en el centro de estudios de la víctima y del agresor, siendo los lugares más habituales el aula (70,7% de los casos) y en los recreos (67,8% de los casos). En relación a los profesores, este estudio afirma que cerca de la mitad de los docentes conocen las agresiones pero no reaccionan ante ellas, aunque los que sí deciden tomar medidas lo hacen de forma más contundente que en años anteriores.

En cuanto a los actores que participan en una situación en la que se produce bullying, los expertos coinciden en que hay tres protagonistas clave:

  • El agresor: los especialistas afirman que es habitual entre los agresores la carencia de emociones o sentimientos, como la empatía, y en ocasiones suelen estar entre los más populares de su grupo o clase. Estos estudiantes quieren mostrar dominación y poder ante la víctima. Físicamente se caracterizan por tener más fuerza que la víctima y mayor altura, de esta manera muestran su superioridad frente a esta. En cuanto al contexto familiar, pueden ser menores que vivan una situación de conflicto familiar en el que se educan en un entorno problemático y por eso actúan a través de la violencia.
  • La víctima: según diferentes estudios realizados en relación al acoso escolar, las víctimas suelen ser estudiantes con una baja autoestima, retraídos, tímidos, con más dificultad para desarrollar habilidades sociales y acaban aceptando la agresión y como consecuencia su actitud es pasiva ante la situación que viven.
  • Los testigos o espectadores: son las personas que conocen la existencia de la situación de acoso escolar pero no hacen nada por evitarlo, convirtiéndose así en cómplices de la situación. Se puede tratar de otros estudiantes, compañeros de la víctima y del agresor, e incluso de profesores o personal docente. El hecho de no hacer nada ante la situación hace que sean partícipes de ella. Por eso es muy importante que si se tiene constancia de una situación de este tipo se ponga en conocimiento de los responsables del centro y en el caso de estudiantes, de los profesores.

Cómo detectar el acoso escolar o bullying

Según el manual elaborado por la Consejería de Trabajo y Política Social de la Región de Murcia Atención al maltrato infantil desde el ámbito educativo, los indicadores que permiten identificar una situación de acoso escolar son:

  • Los alumnos que sufren esta situación son, repetidamente, llamados por motes, ridiculizados, intimidados, degradados, dominados…
  • Se ríen de ellos de forma poco amigable
  • Sufren agresiones físicas (les pegan, golpean, hieren…) de las que no pueden defenderse adecuadamente
  • Se involucran en peleas donde se encuentran indefensos.
  • Su material suele presentar deterioro provocado y pierden con frecuencia pertenencias de manera inopinada
  • Presentan arañazos y otras muestras evidentes de lesión física
  • Están, a menudo, solos y excluidos del grupo
  • Son los peores en los juegos o trabajos de grupo
  • Tienen dificultad para hablar en clase y dan la impresión de ser inseguros
  • Aparece depresión, infelicidad, distracción
  • Muestran un gradual deterioro del interés por el trabajo del colegio
  • No llevan a compañeros de clase o amigos a casa
  • No tienen, ni siquiera, un solo buen amigo
  • No son invitados a fiestas y tampoco organizan ninguna porque piensan que nadie querrá ir
  • Presentan miedo al colegio: desarrollan estrategias de evitación, como pérdida de apetito, dolores de cabeza, dolor de estómago
  • Eligen una ruta ilógica para ir al colegio
  • Tienen pesadillas en las que pueden incluso llorar
  • Pierden el interés en el trabajo del colegio
  • Piden o roban más dinero de la cuenta (para dárselo a los acosadores)

¿Qué hacer si un niño/a es víctima de acoso escolar o bullying?

Según la ONG Save The Children las pautas a seguir ante una situación de acoso escolar son:

Pautas para padres:

  • Observar al niño o la niña
  • Esté atento a los cambios de humor y de comportamiento, la motivación al estudio, frecuentes enfermedades leves como dolor de estómago o jaquecas
  • Escuche y dialogue
  • Los niños y las niñas casi nunca mienten en estos temas. Es importante escuchar lo que ha vivido y cómo se siente, sin juzgarle
  • Mantenga la calma
  • Es importante estar sereno y adoptar una actitud de comprensión y atención, transmitiendo seguridad y tranquilidad
  • Dígale que no es culpable
  • Todas las personas tenemos derecho a ser protegidas contra cualquier forma de violencia y a ser tratados con respeto
  • Refuerce su autoestima
  • Reconozca sus capacidades, habilidades y el esfuerzo por haber pedido ayuda
  • Comunique la situación a la escuela
  • Es importante que el centro escolar conozca la situación y mantenga una comunicación continua y de colaboración con ellos
  • Dele la oportunidad de ampliar el grupo de amigos y amigas
  • Las actividades fuera del centro escolar permiten que se relacione con chicos y chicas de su edad.
  • Mantenga una buena comunicación basada en la confianza. Esto facilitará que acuda a usted en caso de recibir algún contenido o invitación que le provoque malestar o incomodidad
  • Recomiende a su hijo No responder a las agresiones

Pautas para profesores:

  • No minimizar la gravedad de las agresiones
  • Observar de manera sistemática al niño o niña en todos los espacios
  • Informar al tutor y al equipo directivo del centro, mediante una hoja de observación, donde se recojan los hechos y los implicados con la mayor precisión posible
  • Intentar actuar lo más inmediatamente posible, tomando las medidas acordadas y dialogadas con la comunidad educativa para proteger a la víctima.
  • Hacer intervenciones individuales con las personas involucradas, las víctimas, los agresores y los observadores

Así, los diferentes estudios realizados en los últimos años revelan que el bullying o acoso escolar aumenta cada vez más y por ello los padres y toda la comunidad educativa deben estar atentos ante la posible existencia de este tipo de situaciones. Es importante prestar atención a las señales que los niños y niñas dan por si estuvieran sufriendo este tipo de acoso y, sobre todo, para actuar cuanto antes informando a los profesores y responsables del centro y así tomar las medidas necesarias para acabar con el conflicto.

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