¿Y AHORA QUE NO PUEDES CAMBIAR DE CANAL DE TELEVISIÓN?

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Después de 7 días sin descansar, de buscar el modo de seguir ayudando a mejorar la convivencia de muchos hogares desde Albores y así colaborar con los servicios sanitarios para que puedan desarrollar bien su trabajo y minimizar el impacto del COVID-19, saco unos minutos para reflexionar y me vienen a la cabeza las muchas veces que he cambiado de canal de televisión cuando ponían imágenes de catástrofes, gente pasando hambre, guerras, etc., situaciones adversas que veía lejos de mi contexto, como si eso no fuera conmigo, como que no me estaba pasando a mi. Y sin embargo ahora, está aquí. Y no puedo cambiar de canal. Es real. Se está muriendo gente sin tocarle, se están arruinando familias y empresas enteras sin provocarlo. Lo que antes era una falta de respeto como no dar un beso o dar la mano cuando te presentaban a alguien, se ha convertido en un arma mortal. ¿Y después de todo esto? ¿Para qué nos habrá servido?

El COVID-19 está cumpliendo una función en nuestra vidas en estos momentos, una función muy trágica, que forzosamente nos está enseñando a aprender de otra manera, a relacionarnos de otro modo, a cuestionar todo lo que nos habían enseñado como una verdad absoluta, a reinventarnos… ¡¡¡Cuánta razón tenía Platón y su mito de la caverna!!!, mucho tiempo mirando aquello que nos mostraban como la única realidad sin girarnos para descubrir que lo que veíamos solo eran unas sombras de algo inerte movido por unos pocos.

De algún modo, el universo nos habla, el sistema natural en el que vivimos, nos dice algo. Y como poco, se ha enfadado y mucho. Y nos ha puesto en jaque a todos y cada uno de nosotros, nos ha demostrado que somos vencibles, vulnerables, gigantes amenazados por un bicho imperceptible para la vista. ¡¡¡Vaya!!! Igual nos toca mirarnos a nosotros mismos y sacar conclusiones como «¿A qué estoy dedicando mi vida?», pensar que quizá nuestra función en este mundo no solo es mantener nuestra supervivencia sino también la de los demás. ¡¡¡Qué egoístas hemos podido llegar a ser!!! Cuánto tiempo hemos perdido sin hacer de este mundo un espacio de convivencia sano, agradable y conectado. Y todavía hay alguno por ahí creyendo que esto no es real… porque alguien le hizo creer que no era posible, que su supervivencia estaba garantizada con una casa, un coche, un trabajo, etc. Le hicieron creer que la vida funcionaba desde los mercados y el materialismo. ¡¡¡Qué curioso que ni podemos coger el coche y la casa se nos empieza a caer encima!!!

Te invito a reflexionar sobre el significado de solidaridad y corresponsabilidad. No es más solidario el que más dinero da, sino el que más cuida a los demás, el que desinteresadamente comparte lo poco que tiene. Ser corresponsable es contribuir desde ti a que el mundo funcione. A que el personal sanitario pueda gestionar esta crisis colaborando quedándote en tu casa.

Eres una parte esencial en esta crisis, eres la parte esencial en esta crisis. Somos un sistema de eslabones que unidos da sentido a la cadena. Un eslabón suelto rompe todo el sistema y hace que las cosas no funcionen.

Recuerda, hoy estamos todos en el mismo canal de televisión, en él salimos todos, nos estamos mirando todos a todos, ya nadie puede cambiar para no ver lo que esta pasando en el mundo. No mires para otro lado, déjate los reproches y ponte manos a la obra, reflexiona y déjate aprender por esta aplastante realidad. Hoy, quizá puedas sentir lo mismo que aquellos que cayeron en guerras o murieron de hambre. Esta es la otra cara, la que veíamos lejos de nosotros.

¿¿¿QUÉ VAS A HACER A PARTIR DE AHORA???

Rafa Llor, director general Asociación Albores de Murcia

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